Un tercer encuentro con Pirata

Un tercer encuentro con Pirata
El día siguiente a mi último encuentro con Pirata, estaba muy dolorida…
Me dolían las tetas, me dolía mi pobre concha. Me dolía todo el cuerpo,
Mi linda novia Romina me preguntó por qué caminaba de una manera tan graciosa. No podia decirle que la tarde anterior me había dejado coger por un pedazo de verga increíble del Doberman de nuestra vecina; así que le expliqué, poniendo cara de dolor, que había hecho algún mal estiramiento en el gimnasio y por eso ahora me dolía un poco la cadera y una pierna…
Realmente había estado muy caliente durante toda la semana. Romina andaba demasiado ocupada y no encontrábamos tiempo para darnos una buena revolcada. Las pilas de nuestros juguetes se iban a sulfatar…
Para peor, ese lindo perro solo me había producido una calentura mayor…
Dolorida como estaba, todavía quería esa verga dura, incluído el nudo…
La mañana siguiente ya me sentía mejor. Era el ultimo día de las vacaciones de mi vecina Carolina. Me había asegurado que llegaba a la noche siguiente.
Antes de la cena, le pedí a Romina que fuera a alimentar a Pirata, mientras yo me daba una buena ducha fría. Me sentía un poco frustarda, pero no quería volver allí para que ese lindo Doberman me arruinara otra vez.
Romina regresó sin novedades y después de cenar, me dijo que tenía una sorpresa para mí en la cama. Aunque en realidad, después de sentir esa verga de Pirata dentro de mi cuerpo, ya nada podia sorprenderme.
Mi novia salió del baño ya desnuda, aunque con un interesante consolador doble color púrpura, ya bien insertado a fondo en su delicada concha. Dijo que ese Nuevo juguete iba a gustarme. Era bastante largo y con una curva pronunciada hacia arriba, pero no era demasiado grueso.
Me imagine que no iba a sentir demasiado y efectivamente así fue.
Romina lubricó la punta que me tocaba a mí con gel y luego se deslizó entre mis muslos abiertos. Yo me había regogido my baby doll negro hasta la cintura y no llevaba tanga.
Mi sensual novia me penetró mientras su boca buscaba la mía. Ella manejaba la lengua como ninguna y en pocos segundos, la combinación de ese juguete penetrándome y su lengua recorriendo mi paladas, me hizo acabar gimiendo como una perra. Fue demasiado rápido para ella,
Se sorprendió diciendo que yo parecía estar muy dilatada esa noche; pero la convencí de que no era así. Su consolador no era tan grueso y por ello tenía esa sensación.
Mi chica siguió moviéndose sobre mí y pronto su extreme inseratado en esa dulce concha hizo efecto; ya que Romina comenzó a aullar y gritar como loca, sin dejar de balancearse sobre mi concha…
Su intenso orgasmo apuró un poco el segundo mío y después nos quedamos abrazadas en la misma posición, todavía unidas por ese chiche.
A pesar de esos dos orgasmos, mi concha todavía ardía de ganas…
Al regresar del baño Romina me dio un beso profundo y se acostó a mi lado. Pronto sus leves ronquidos me confirmaron que mi sensual novia no se despertaría hasta la salida del sol.
Me acomodé mi baby doll y me quedé mirando el cielorraso.
Cerca de la medianoche me escabullí fuera de la cama. Ya no aguantaba más y sabía lo que tenía que hacer…
Abrí la puerta del frente con mucho cuidado y me dirigí a la casa vecina.
La calle estaba oscura, solitaria y en silencio. Entré a la casa de Carolina. Mi novia había dejado algunas luces encendidas. Las apagué todas y me quité el baby doll, dejándolo tirade en el piso.
Entonces caminé totalmente desnuda hacia el patio trasero. Estaba muy oscuro entre los arbustos. Tenía que tener a ese perro otra vez adentro de mi cuerpo. Si lo lograba rápido, tal vez podría volver sin que Romina notara mi ausencia.

Pero si Pirata me metía el nudo entero, íbamos a tardar un poco más. Salí al fondo y caminé sobre el pasto húmedo. Me puse en cuatro, desnuda y expuesta para ese bicharraco magnífico…
Podía sentir una suave brisa fresca en mi concha húmeda y bien depilada. De repente tuve la necesidad de orinar. Había salido tan rápido de casa y ahora tenía ganas. Ni siquiera consideré la posibilidad de ir al baño de mi vecina. Así como estaba, abrí más mis piernas un poco más, como si fuera una rana y descargué mi orina sobre el pasto…
Entonces presentí un movimiento a mis espaldas y me imagine que Pirata me había visto y oído orinar.
Giré mi cabeza y lo vi ahí, olfateando el lugar donde había caído mi orina. aireI sensed movement near me and I guess Bandit had heard me pissing.
Levantó su pata y cubrió ese lugar con su propia orina; como si estuviera reclamando el área como si fuera suya. Se acercó a mi cola y comenzó a lamer las pocas gotas que todavía caían de mi concha…
Lo sentí incredible mientras me limpiaba y metía su lengua en mi concha. De repente se detuvo, porque seguramente sintió algo diferente. Los flujos de Romina se habían mezclado con los míos y entonces Pirata ahora lamia la esencia de otra hembra en celo…
Aulló; estaba celoso… o quizás quería probar más de esa otra hembra.
Me lamió una veces más, haciendo que mi clitoris se hinchara y luego se montó sobre mi espalda. Esta vez encontró su marca rápidamente… Su verga endurecida estaba chorreando cuando me la metió. Lo sentí mucho mejor que el nuevo juguete de Romina…
Ese perro me estaba recordando que yo era suya… y yo quería serlo…
Necesitaba encontrar una manera de seguir haciéndolo con él, gespués de que Carolina regresara. Ya encontraría la forma, pero ahora quería concentrarme en esa gruesa y dura verga de Pirata, que seguía creciendo ya bien adentro de mi vagina sedienta…
Romina se había quejado de mi falta de estrechez. Aquí estaba la causa…
Ese perro me estaba dilatando para que yo pudiera acomodar bien esa magnífica poronga. Si alcanzaba a meterme el gueso nudo colorado, todavía iba a quedar mucho más dilatada.
Yo estaba jadeando como si fuera una perra y temblé con un par de orgasmos casi consecutivos mientras Pirata me llenaba la vagina.
Sentí esa poronga llegar al fondo de mi vagina y supe que el nudo Colorado ya estaba cerca. El perro me estaba cogiendo mal… muy duro. Pensé que él se estaba asegurando que mi concha era suya…
De repente sentí el nudo golpeando contra mis labios vaginales. Ya se sentía bastante grande. Cerré los ojos y empujé duro con mi labia. Me estaba dilatando para acomodar eso dentro de mi cuerpo. Entró la mitad y volvió a salir antes de quedarse encerrado dentro de mi vagina.
Entonces, a pesar de mis ojos cerrados, pude ver un resplandor distinto.
Los abrí y mire hacia la casa, Ahora había algunas luces encendidas. Alguien se movía en la cocina y reconocí a mi vecina Carolina; que había regresado un día antes. Hablaba con su madre por teléfono, diciéndole que había llegado a casa sana y salva.
Me quedé congelada, sin saber qué hacer. Estaba en la oscuridad de su jardín trasero, desnuda y en cuatro patas y, lo que era peor, tenía a su hermoso perro con su magnífica verga hundida a fondo en mi concha…
Entré en pánico, sintiendo que su nudo estaba a punto de entrar. Entonces giré y empujé a Pirata fuera de mi.Me pareció que pasaba una eternidad hasta que toda su verga por fin terminó de abandonar mi concha…
Apenas me pude liberar, me arrastré a un rincón oscuro del jardín. Justo cuando llegué allí, Carolina encendió las luces y llamó a Pirata. El bicho se estaba limpiando su pito colorado, pero corrió muy contento al encuentro de su ama. Ella le dijo que habñia extrañado a su lindo perrito. Le dijo que estaba muy cansada por el viaje; pero de todas maneras, podrían jugar un poco antes de irse a la cama.
Pirata giró su cabeza y miró donde yo estaba escondida; luego siguió a Carolina adentro de la casa…
Dejé escaper un leve suspiro de alivio. Al menos ella no me había visto.
Esperé hasta que las luces se apagaron y después esperé un poco más, para asegurarme de que ellos estuvieran “jugando un poco” en la cama…
Me acerqué a la puerta trasera. Estaba cerrada con llave. Me asomé a la ventana y pude ver mi baby doll tirade en el piso.
Muy despacio me deslicé hasta el portón lateral y lo encontré abierto.
Salí a la calle totalmente en bolas y oliendo a perra en celo. Sentía mi concha bien humedecida y chorreando un poco de semen del perro.
Comencé a caminar, cuando de repente encontré la vereda bloqueada por una sombra. Continué caminando sin asustarme, cuando de repente reconocí esa sombra: era otro enorme perro, Romeo, el Rottweiler de mis vecinos de enfrente.
Por supuesto era un perro bien macho; no tan simpático como Pirata.
Yo lo conocía bien; pero al acercarme lo noté agresivo e inquieto. No movía la cola en señal de alegría; estaba olfateando el aire con la trompa arriba.
Entonces supe que estaba olfateando una hembra en celo…
Traté de esquivarlo por la derecha, pero él se movió para detenerme. Traté por el otro lado, pero él hizo lo mismo. Lo miré y me di cuenta de que ese enorme perro me quería…
Ese perro quería mi vagina. Había olfateado una perra en celo en el vecindario y había salido a buscarla.
De repente dejó escapar un aullido largo y lastimero. Iba a despertar a todo el barrio. Era un sonido profundo y persistente…
Pensé cómo salir de esto. Me imaginé que si actuaba con él de manera sumisa, tal vez ese bicho se sentiría superior a mí y me dejaría en paz.
Me dirigí despacio a un manchón de pasto y Romeo me siguió. Allí me puse en cuatro y esperé por él.
Había sido una larga noche para mí. Primero había disfrutado una placentera sesión de sexo lésbico y salvaje con mi novia. Después le había entregado mi vagina bien dilatada a un enorme y hermoso ejemplar de Doberman. Y ahora, antes de regresar a la comodidad de mi propia cama, estaba en el pasto, permitiendo que otro enorme perro, un fiero Rottweiler, se acercara a olfatear mi cuerpo desnudo y caliente…
“Alguien más…???”
Suspiré mientras esa nariz fría y húmeda comenzaba a lamerme…

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