MI PRIMO Y SUS AMIGOS ME HACEN DILATAR

MI PRIMO Y SUS AMIGOS ME HACEN DILATAR
Llegue de visita a la casa de mi primo, estaba en el patio con dos amigos, uno de ellos tenía el termo y el mate entre las piernas abiertas, sentado en una reposera, tenía un jean claro que resaltaba su bulto. En realidad me distraje con el paquete de los tres, pero más con el de mi primo, que al tener una bermuda muy corta, dejaba ver sus perfectas piernas de atleta. El cebador me incluyó en la mateada, cuando se estiró para alcanzarme un mate pensé que sería mejor chuparle la pija en el vez de la bombilla, eran chicos torneados de gimnasio. Me senté y tomé el rico mate que me había convidado

El amigo de mi primo que no cebaba mate se levantó para irse, saludó y emprendió camino hacia la salida, aproveché para espiarle la espalda bien definida ya que estaba en cuero. Invitaba a ser acariciado con ternura y esmero. No quería que se fuera, quería que se desnudara y los demás también, y que luego me desnudaran a mí, entre los tres, con cuidado, que me miraran con deseo y después acariciar sus entrepiernas sudadas hasta ponerlos duros y listos para que se turnen a penetrarme, pero claro, eso solo podía estar en mi mente

Podía percibir que el cebador la tenía gorda, con una cabeza exageradamente pulposa y un orificio grande porque seguro acababa como un toro. Ya cuando uno de los amigos de mi primo se había ido, yo saboreaba el tercer mate mientras los otros dos charlaban entusiasmados sobre un par de minas que yo desconocía, pero a mí no me importaba su charla de hombres, trataba de disimular que los estaba mirando con deseo percibiendo su actitud de machos que me tenía tan acalorado

Solo podía chupar la bombilla, succionaba delicadamente y despacito, no quería que este tercer mate termine porque al devolverlo ellos dirigirían su atención de nuevo hacia mi cortando la conversación y no podría seguir apreciándolos como hasta ese momento que estaba distraído

Yo tenía pantalones flojos y si se me paraba se notaría mi verga en llamas, petrificada por el efecto
del erotismo que aquellos hombres emanaban con cada movimiento, con cada gesto, con el bulto, con las piernas, con el bello de sus brazos, con sus barbas, sus ojos dinámicos, sus labios grandes, sus dedos rústicos que formaban parte de manos tremendamente masculinas ¡eran demasiado machos!

Adoro a la figura masculina. Cada vez que veo un tipo, en mi mente rondan todo tipo de pensamientos chanchos que no se pueden detener por más que quiera. Soy muy cachondo, soy muy mirón!

Que hermosos los hombres. Todos ellos. Cada uno tiene su encanto…

Cuando el hombre tiene la capacidad de recubrirnos con su masculinidad y activar con solo un saludo nuestras partes íntimas es toda una experiencia espiritual tan intensa que asusta

Un verdadero macho siempre tiene algo de vellos en el cuerpo, nunca enteramente depilado, y mejor si no tiene nada depilado. Un verdadero macho es más bien rústico, algo brusco

Un verdadero macho, acaricia con amor tosco

Y garcha como un loco….

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