La noche que papá se confundió…

La noche que papá se confundió…
Tuve clases temprano en la universidad y durante toda la mañana, en la tarde estuve en la biblioteca, empezaba a anochecer cuando abrí la puerta de mi casa. No había nadie, una nota de mi madre me avisaba que tenia una reunión de trabajo y llegaría tarde y que había algo de comida hecha. Comí un poco y le deje el resto a mi padre que normalmente llegaba tarde y pasado de tragos los jueves.

Decidí ver un rato televisión en la habitación de mis padres, su cama es muy cómoda. Me puse una pijama corta, me enrollé en los cobertores y después de un rato apague la tele y la luz y me dormí de lado como siempre. No se cuanto tiempo había pasado sentí la voz de mi padre diciendo algo, y había un suave olor a licor en el ambiente. No me moví rendido por el sueño y cerré los ojos otra vez; unos momentos después me despertó el pesado cuerpo de mi padre echándose pesadamente sobre la cama. Pensé que lo mejor era saludarlo e irme a mi cuarto, estaba por acomodarme cuando sentí la mano de mi padre tocándome las nalgas. Mi cuerpo reaccionó inmediatamente al contacto de sus grandes manos que se metían debajo de mi short. Decidí quedarme quieto y en la misma posición en la que estaba. No entendía muy bien, mi padre era un macho grande de 1.80 de estatura y 50 años, un poco alcohólico. Nuestra relación nunca fue muy buena.

Sentí que me bajaba el short con fuerza y se acomodaba también de lado detrás de mí, sentía su cuerpo caliente y su respiración cerca de mi oído. Al parecer estaba desnudo, la punta gruesa de su verga humeada rozaba la parte baja de mi espalda, jugaba con ella alrededor de mis nalgas. Metió una de sus manos entre la cama y mi pelvis para levantarme un poco, cedí al movimiento y puse mis nalgas en pompa. La cabeza de su verga empezaba a rozar mi ano. Mi sorpresa aumentaba por lo desinhibido de mi padre, él no decía nada pero parecía decidido a penetrarme. Entre mi asombro y mi excitación yo pretendía seguir haciéndome el dormido.

El líquido preseminal de mi padre me había lubricado y empezaba a sentir algo de dolor por la presión de su gruesa verga abriéndose paso. No era la primera vez que era penetrado, había tenido novios mayores y mi vida sexual a mis 20 años era muy movida. La verga terminó de entrar y sentí los huevos grandes y peludos rozando mis nalgas. Las manos de mi padre estaban a los dos lados de mis caderas con la intención de moverme hacia adelante y atrás para empezar la cogida con buen ritmo. Yo trataba de ahogar un quejido, mi verga estaba durísima. Un par de metidas y yo estaba en el cielo, una de las manos de mi padre se empezó a deslizar para tocar mi verga sin dejar el lento mete y saca.

En un segundo y por la posición plana de la mano de mi padre deslizándose entendí todo. Él no había visto la nota de mi madre, y pensaba que el cuerpo tapado en su cama era ella, mi estatura es similar a la de ella y mi madre tiene el pelo corto. Él se imaginaba que yo estaba profundamente dormido en mi cuarto y que estaba sodomizando a su esposa, en un instante pasaron por mi mente el problema en el que estaba. Inevitablemente la mano de mi padre se encontró con mi verga dura e inmediatamente el ritmo de sus golpes de cadera frenaron en seco, su verga estaba totalmente metida en mi culo. Ninguno de los dos se atrevía a moverse. La luz se había hecho en su mente a pesar de los tragos.

¿Qué estas haciendo acostado aquí? La pregunta rompió el silencio y la cercanía de su boca a mi oído hizo que me aturdiera un poco. Solo atine a decir que me había quedado dormido.
¿Dónde esta tu madre? Fue su siguiente pregunta.
“Creo que en una reunión, hay una nota que dice que se iba a tardar”. Tome algo de valor y moví mi cadera adelante y atrás, la verga de papa salió un poco y volvió a entrar, dí un pequeño gemido.
¿Quieres irte a tu cuarto? Dijo mi padre en un tono muy neutro.
Pues…..-empecé a decir yo- … creo que ya mejor terminamos. Hubo un momento de silencio que me pareció una eternidad, ya me estaba asustando y mi verga empezaba a perder erección, la mano de papa soltó mi verga. Pensé que se iba a levantar y me iba a mandar a mi cuarto después de darme un golpe. Sin decir nada y con un rápido movimiento me volteo boca abajo y sin sacar su verga se montó sobre mi, con sus piernas abrió las mías y me empezó a follar con fuerza. Las gotas de su sudor caían en mi espalda, levante un poco más las caderas para poder agarrarme mi verga que otra vez estaba dura. Mi padre empezó a gemir y su verga entraba y salía con facilidad.

“Por lo visto ya te han hecho esto otras veces”, dijo mi padre. Yo no conteste nada, solo di un pequeño gemido sintiendo que la intensidad de su embestida aumentaba.

Mi padre me agarro de los lados de mis caderas y se tiró hacia atrás, en un instante quede apoyado sobre mis rodillas y las palmas de mis manos, él marcaba el ritmo cada vez mas rápido y un gemido de toro marco su primer chorro de leche en mi culo, cuatro lechazos más se hicieron obvios en el sonido que producía su verga entrando y saliendo y en la forma en que se deslizaba su verga, yo me sentía inundado y feliz, me había cogido todo un macho. Cuando termino de venirse, se levanto y camino al baño me dijo que me fuera a mi cuarto. Busque mi short de pijama y obedecí.

Me tendí en mi cama sin poder creer lo que había pasado, con una mano me tocaba el ano totalmente abierto y lleno de la leche de papá y con la otra me hice una paja que nunca olvidare.

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