Do me

Do me
Déjame tendido boca abajo encima de la cama y dime lo guapo que soy. Poco a poco vete quitándome las prendas de ropa que llevo en este momento poco a poco. Ya me imagino que empezarás por los pantalones vaqueros, ya que no porto cinturón alguno y me quedan un poco holgados. Al empezar a tirar, sobresale ya la cinta elástica del boxer que contornean un trasero duro y prieto que te hace presa de una gran excitación. Ya con el pantalón fuera de servicio, te avienes a retirar los calcetines, los zapatos ya me los quité nada más entrar en el dormitorio. A seguido me desgarras la camisa a cuadros, y descubres una cintura de la talla 85 y una espalda trabajada en gimnasio.

Ahora tan sólo te falta quitarme el boxer poco a poco, y vas descubriendo que el trasero que parecía a primera vista duro y firme en verdad lo es. Tu respiración llega a mis oídos entrecortada y cuando ya el trasero está completamentr a la vista de tus ojos, decubres unos órganos genitales acordes con el resto del cuerpo. Los testículos están tan retraídos y de un grosor tal que dirías que no son de este mundo. Redondos y gordos cual semental, yacen pegados a un falo circuncidado de 20 centímetros que con su ojo ciclópeo te está saludando con la emanación sus primeros efluvios de líquido preseminal. Al verlos, te precipitas raudo y velos cual rayo a desprenderte de todos tus atavíos hasta que empiezo a notar la rudez de los dedos de tus manos acariciando mi pene, que ya de por sí anda loco por conocerte. Primero, rozas mi glande con tus dedos, el cual tiembla de gozo nada más sentir tu primer contacto. El tallo de tal fornida flor va siendo recorrido por tus dedos. Ahora haces que tus uñas, bien cuidadas, terminen el trabajo al llegar a la base de mi calvito, y comienzas a rañar mi escroto depilado. Te detienes en un testículo, en especial el derecho desde tu punto de vista. y lo aprisionas, provocando que líquido preseminal baje por todo el glande llegando a formarse una gota en la corona del glande, la cual, a los pocos segundos, bajará por el tallo del pene hasta depositarse en la unión de la base con los testículos.

Tu cerebro manda órdenes a tu boca para saborear tan rico néctar que destila la esencia de su huesped. Mi glande, al notar que empiezas a lamer la base y los testículos, para acto seguido empezar a ascender hacia la cumbre, empieza a emanar más rocío. Una vez llegas a la cumbre , tu cuerpo, atlético cual deportista olímpico, cambia de posición para ponerme tu sabroso pene de 18 centímetros delante mi boca. Al caer tu slip delante de mi cara, pude apreciar y oler lo macho que eras. En la zona delantera del slip se aprecia una mancha húmeda cuyo olor me recuerda al de un macho bravío que necsita ser saciado. Como hermanita de la caridad, acerco mi lengua a tu kojac para una vez haya tocado la punta de tu glande, sin pararme a pensar mi s labios lo apriosnen en sus cálida y húmeda guarida.

Así, de esta manera tan curiosa, llegamos juntos al éxtasis que nos leva a una torsión de nuestros cuerpos momentánea que acaba en un gran suspiro y climax mútuo.

Permanceremos en esta posición durante un buen rato, y una vez probada la experiencia, seguiremos realizando diferentes juegos que nos llevarán varias horas todos los fines de semana.

Bir cevap yazın

E-posta hesabınız yayımlanmayacak. Gerekli alanlar * ile işaretlenmişlerdir