Cómo la conocí

Cómo la conocí
¿Cómo conocí a Arelí? es una pregunta que alguno de ustedes me hizo en cuanto subí el relato anterior. Bueno, es una historia sencilla y muy cachonda. Sorpresivamente yo había tenido muchos encuentros con ella en el bachillerato, incluso había sido novia de algún amigo en un tiempo. Pero fue en una fiesta en un bar medio clandestino por Cd. Azteca, de esos que frecuentan jóvenes en el bachillerato con ánimos de pasarla bomba, fue que por cuestiones de la música rica y un poco de alcohol que terminas bailando hasta con quien menos imaginas y debo aceptarlo: cuando vi esos senos, uno simplemente no puede decir que no.
Sin embargo, no paso de unos besos y solo música ese día, ni siquiera cambiamos número o más, sino fuera por lo poco que recuerdo ese día podría asegurar que ni siquiera platicamos.

La magia vino después cuando por azares de la borrachera se me ocurrió agregarla a la red social a la que todos somos adictos y le hable formalmente y aunque nos habíamos topado miles de veces, era la primera vez que hablábamos. Sinceramente mi amiga me reto a ligármela, yo no pude evitarlo y lo hice, y entre muchas más pláticas y palabras tiernas, cachondas y demás fue que cayó en mi telaraña.

Hasta que un día la invite a una fiesta de esas que me daba por organizar en mi casa, pues siempre estaba vacía y disponible para la diversión, le mentí y era una fiesta privada para ella, mi amiga y su novio y para mí. En ese tiempo más, aunque también ahora, sentía un gusto profundo por la música banda y el norteño y para no entrar en muchísimos detalles, al poner una canción medio “diferente” para los demás y a la cual éramos adeptos los dos el clic sexual empezó con un rico faje casi enfrente de mi amiga que también estaba en las mismas circunstancias con su pareja, decidimos irnos al cuarto cada quien con su respectiva pareja.

Fue riquísimo con Areli, iba muy casual de vestimenta, pantalón de mezclilla ajustadito, una blusa con escote rico de color verde y unos taconsitos de unos 7cm que le paraban ese recatado traserito muy rico. Nos besábamos, metíamos mano donde no (o donde si) nos masturbábamos mutuamente aprendiendo sobre la marcha los gustos de cada uno mientras la música no dejaba de sonar y los besos no paraban. Nos desnudamos no sin antes ver su rica tanga por detrás y querérsela quitar con los dientes y lo hice. Justo cuando estaba por darle un rico sexo oral, me detuvo y me dijo que ella no era una chica así, me reí un poco y no le dije nada y seguí en lo mío. Sinceramente ella colabora mucho para hacer un oral y la verdad es que su perfume, su olor natural y su cachondería sinceramente hacen un momento bastante rico cuando uno decide pasar su lengua y labios por su sexo.

Posteriormente, cuando ella estaba en la típica posición de misionero me deje ir toda mi gallardía y le encanto, entre el vaivén era hermoso escuchar sus gritos y gemidos, además, de escucharla y besarla, acariciar sus bubíes y besarlas. Después me montó muy rico, casi estallo dentro de ella pero aún ella no se veía y eso me detuvo, así que la puse en cuatro y decidí darle por atrás mientras mis huevos iban y venían. Lo hicimos de cucharita bastante rico y me dijo que me sentara en la orillita de la cama y ella se sentaba encima. Fue una posición hermosa pues ella se vino riquísimo con un grito que debió preocupar hasta a mi amiga. No tarde mucho en terminar y quedarnos acostados un rato. Nos fuimos a casa y ese cómo se imaginan apenas fue un parte aguas de una de las mejores chicas con las que he estado.

Latino, atrevido, grande, fuerte, cachondo.

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